Anna Torrent: “Es necesario que los pacientes trasplantados de médula ósea tengan un seguimiento y control especial”

06/03/17

La doctora Anna Torrent coordina desde noviembre de 2016 el Servicio de Seguimiento de Efectos Secundarios en pacientes que se han sometido a un trasplante de médula ósea en el ICO Badalona - Hospital Germans Trias i Pujol. Esta hematóloga de 30 años nos ha abierto las puertas de su consulta para explicarnos de primera mano su labor diaria, así como la importancia de este servicio impulsado por la Fundación DKMS.

Anna Torrent: Es necesario que los pacientes trasplantados de médula ósea tengan un seguimiento y control especial

 

¿En qué consiste el servicio de seguimiento de efectos secundarios postrasplante?

Hemos creado una unidad multidisciplinar que realiza el control y seguimiento de los pacientes que se han sometido a un trasplante de médula ósea con el objetivo de poder detectar precozmente complicaciones causadas por esta intervención. Se trata de un servicio pionero, que hemos empezado desde cero, integrado por un hematólogo referente que a su vez se coordina con médicos de diferentes especialidades. En este momento, ya hemos empezando a contactar y ver a los primeros pacientes para trabajar con ellos. Concretamente, en nuestro hospital hemos localizado un total de 77 personas que se van a incluir en el proyecto.

 

¿Con qué tipo de pacientes tratas diariamente?

Son pacientes que se sometieron al trasplante de médula ósea hace más de dos años. Han sufrido mucho porque vienen de lidiar con enfermedades muy graves y que además han tenido como única opción curativa un trasplante de médula, un procedimiento largo e intensivo. Son personas muy fuertes física y mentalmente, ya que han llegado hasta aquí superando innumerables complicaciones. Además, están muy informados sobre hematología y tienen un amplio conocimiento sobre su enfermedad. A nivel médico es necesario que tengan un seguimiento y control especial, ya que han recibido tratamientos muy agresivos con quimioterapia, corticoides y dosis altas de tóxicos.

 

¿Qué problemas más comunes tienen estos pacientes a nivel físico y psicológico?

El proceso del trasplante y el período posterior de recuperación, que suele durar un año o incluso más, es muy duro. Durante este tiempo dejan de trabajar, de tener contacto cotidiano con sus amistades, no pueden ir a según qué sitios ni hacer algunas cosas que antes hacían con normalidad. En este sentido, después de este proceso les cuesta mucho volver a hacer una vida normal: a menudo no se encuentran bien, se cansan más y tienen diferentes problemas físicos derivados de esa intervención. De todos modos, la parte emocional y psicológica es la que les suele limitar más ya que es un proceso agotador y superarlo requiere un gran esfuerzo. Su calidad de vida da un vuelco.

Anna Torrent: Es necesario que los pacientes trasplantados de médula ósea tengan un seguimiento y control especial

 

¿Cómo funcionan las visitas?

Me uno a las hematólogas que realizan las visitas de rutina a pacientes trasplantados aquí en el hospital y ellas me introducen. A partir de aquí quedo con ellos y analizo toda su historia clínica, revisando los antecedentes y factores de riesgo que pudieran provocar diferentes complicaciones. Son visitas bastante largas donde se les pregunta por muchos aspectos: médicos a los que visitan, si hacen ejercicio, qué comen, cómo se sienten... Lo reviso todo y si detecto algún posible problema, los derivo al especialista oportuno. Mi función es un poco la de un doctor de cabecera pero de pacientes trasplantados. Siempre les dejo las puertas abiertas para que me contacten si surge cualquier cosa y vengan a verme.

 

¿Por qué crees que es importante una unidad de este tipo?

En los hospitales donde se realizan trasplantes de médula ósea generalmente son los mismos médicos hematólogos que tratan a los pacientes, y que controlan sobretodo la parte hematológica, los que se encargan también de pedir las pruebas que se necesitan debido a complicaciones derivadas del trasplante de médula. De todos modos, son muchísimos los aspectos que se tienen que seguir y tener en cuenta. Por eso, este servicio específico que estamos implementando ahora es la mejor manera de tenerlo todo estructurado y organizado. Por otro lado, gracias a este proyecto estamos ampliando nuestra base de datos de trasplantes con todas las complicaciones que vamos encontrando con la idea de hacer estudios y ver cuáles son los problemas más frecuentes, cómo los hemos tratado y qué podemos hacer más por ellos. Ahora mismo, por ejemplo, queremos hacer un estudio de valoración geriátrica al trasplante para todos aquellos pacientes que se van a trasplantar y tienen más de 60 años.

 

¿Cómo se coordina todo el trabajo en red que implica este servicio?

La idea de esta unidad funcional es que haya un hematólogo que sea un poco el director de orquesta y que coordine a los diferentes especialistas. De hecho, estamos creando acuerdos con diversas espacialidades que creemos que son importantes para estos pacientes. Contactamos con los departamentos para que nos den uno o dos especialistas de referencia a los que nos podamos dirigir directamente. Son gente que se formará concretamente en pacientes trasplantados y les será más fácil detectar complicaciones. El objetivo final es que la detección sea más ágil y rápida.

 

¿Qué mensaje te gustaría hacer llegar a los pacientes?

Yo les diría que son unos valientes. Los que pasan por todo este proceso se convierten en personas muy fuertes y yo les felicito. Del mismo modo, también quiero mandarles un mensaje de ánimo porque hay muchos pacientes que se han curado y han vuelto a hacer una vida prácticamente normal. Después de todo lo que pasan, hay luz al final del túnel.