Anna Barata: “En un cáncer hematológico, a veces es más lenta la recuperación psicológica que la física”

01/06/17

La dra. Anna Barata coordina el servicio de apoyo psiconcológico en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

Desde noviembre de 2016, la Fundación DKMS está impulsando el Proyecto de apoyo psicológico integral a pacientes adultos y sus familiares en el Servicio de Hematología del Hospital de Sant Pau en Barcelona. En este Servicio trabaja la doctora Anna Barata, doctora en Psicología y especialista en Psicooncología, dónde desde hace casi una década atiende a pacientes que padecen alguna enfermedad de la sangre y/o reciben a un trasplante de médula ósea. Recientemente ha recibido el premio Best Young Abstract Award otorgado en el 43º European Bone Marrow Transplant Meeting (Marsella, Marzo 2017) por su investigación sobre la afectación del trasplante en el funcionamiento sexual de los pacientes. La Dra. Barata nos explica por qué la figura del psicooncólogo está cobrando cada vez más importancia en el tratamiento de estos pacientes.

 

¿Cómo resumiría la actividad que como psicooncóloga lleva a cabo en el Servicio de Hematología?

En el Servicio de Hematología se atienden pacientes adultos diagnosticados de enfermedades hematológicas, algunas de las cuales pueden ser graves, como la leucemia, el linfoma o el mieloma múltiple. Estas enfermedades requieren tratamientos intensivos como la quimioterapia, la radioterapia y en ocasiones el trasplante de médula. Mi actividad como psicooncóloga está plenamente integrada en el día a día del Servicio es decir, tanto en el funcionamiento del equipo médico como de enfermería. El objetivo de la intervención psicológica es detectar y tratar el malestar psicológico asociado al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, así como la repercusión que tiene en las esferas vitales de los pacientes, por ejemplo a nivel familiar, social o laboral. De manera paralela, se valora si los familiares de los pacientes o sus cuidadores requieren también de asistencia y se lleva a cabo en caso de decidirse que es adecuado.

 

¿Qué impacto tiene un diagnóstico de cáncer? ¿Necesitan apoyo psicológico todos los pacientes?

A pesar de que el diagnóstico de un cáncer hematológico tiene una repercusión emocional significativa, la necesidad de apoyo psicológico varía en función de las características individuales de cada paciente. Hay momentos más críticos como el diagnóstico, el desarrollo de complicaciones, la recaída de la enfermedad, el fin del tratamiento activo o la situación paliativa, pero esto no significa que deba intervenirse en cada uno de estos momentos ni en todos los pacientes. El equipo médico y de enfermería da a conocer la posibilidad de apoyo psicológico a todos los pacientes, y cuando el paciente lo solicita, y se considera adecuado, se lleva a cabo la intervención. Para algunos pacientes es ya tranquilizador saber que cuentan con la posibilidad de apoyo psicológico.

 

¿Qué problemas más comunes tienen los pacientes?

El diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad hematológica repercute a nivel psicológico, observándose cuadros de ansiedad y depresión, y con menor frecuencia trastornos de estrés post-traumático. Son comunes también la fatiga, las alteraciones del sueño, la función sexual o cognitiva. Estas alteraciones pueden desarrollarse o incluso persistir una vez finalizado el tratamiento activo, por lo que la calidad de vida de los pacientes puede verse afectada tanto a corto como a largo plazo.

 

¿En qué medida un servicio de este tipo ayuda a los pacientes a vencer su enfermedad?

Es indiscutible la interrelación que hay entre la parte física y psicosocial en cada uno de nosotros, así que la incorporación de los aspectos psicosociales en la clínica diaria contribuye a poder valorar y tratar a los pacientes globalmente. En ocasiones podría ocurrir que la visita médica se centrara más en aspectos relacionados con los resultados de las pruebas, las analíticas y el resultado de los tratamientos, y no se pudieran abordar los aspectos psicosociales en su globalidad. La posibilidad de realizar entrevistas específicas para abordar los aspectos psicosociales e integrarlos en el planteo de los tratamientos permite individualizar aún más los tratamientos.

 

¿Recuerda algún caso especial?

Recientemente ha habido el caso de una paciente joven diagnosticada de leucemia aguda que fue ingresada en régimen de aislamiento para recibir el tratamiento con quimioterapia. Esto significa que durante tres o cuatro semanas no podía ver a sus hijos, que en este caso eran menores de edad. Junto al impacto emocional de la situación, la paciente solicitaba también orientación sobre cuál era la mejor manera de informar a sus hijos del diagnóstico de la enfermedad y de su ausencia durante el tiempo que durara el tratamiento. La intervención en este caso fue dar a la paciente y a su marido estrategias de información ajustadas a las características individuales de sus hijos. Se reforzó también la posibilidad de continuar la relación entre ellos, en este caso mediante videoconferencias por teléfono cuando fuera posible. La intervención permitió clarificar la situación, reducir la sintomatología ansiosa y facilitar un afrontamiento adecuado a nivel personal y familiar.

 

¿Cuáles son las principales necesidades de los pacientes?

Las necesidades son diversas y dependen tanto de las características individuales de cada paciente como de la fase de la enfermedad. En algunas ocasiones las necesidades psicológicas están vinculadas al afrontamiento del diagnóstico, tanto a nivel personal como a nivel familiar y social. En otros, están relacionadas con la solicitud de orientación de cara a comunicar el diagnóstico y el tratamiento al entorno, por ejemplo padres mayores, hijos menores, o en el trabajo. Puede ocurrir también que el motivo de intervención tenga que ver con la repercusión que el tratamiento, los efectos secundarios o las complicaciones tienen en el día a día. Pensemos en este caso en cómo la fatiga, el cambio en la imagen corporal, la afectación cognitiva, o la afectación de la sexualidad interfiere en el funcionamiento diario. Las necesidades son múltiples y el tratamiento multidisciplinar para abordarlas es esencial.

 

Se habla mucho de la recuperación física, pero también hay la recuperación psicológica…

Hay estudios que apuntan que es más lenta la recuperación psicológica o emocional que la recuperación física. Las enfermedades hematológicas requieren tratamientos que pueden ser muy largos e intensivos, como la quimioterapia y el trasplante de médula. En algunos casos los efectos adversos o complicaciones son muy significativos y pueden aparecer o durar años después del fin del tratamiento, con lo que la repercusión a nivel emocional y de calidad de vida puede persistir a largo plazo.

 

¿Se le da suficiente importancia a la psicooncología en nuestro país?

La psicooncología es una disciplina que ha ido creciendo con el paso de los años en nuestro país. Cada vez hay mejores programas de formación, y la inclusión de psicooncólogos en el día a día de los Servicios de Hematología y Oncología se está incrementando de forma significativa. Dicha inclusión es también patente en el aumento de investigaciones dirigidas a conocer el papel de los factores emocionales en el curso de la enfermedad y los tratamientos. Por todo ello creo que la psicooncología es una especialidad que en estos momentos está en pleno desarrollo.

 

¿Qué mensaje le gustaría dar a los pacientes?

Como se ha comentado a lo largo de la entrevista, se están produciendo avances muy significativos en el tratamiento de los pacientes con cáncer hematológico. La incorporación de los avances producidos en nuestro país o en el extranjero en la clínica diaria de nuestros centros hace que los tratamientos disponibles sean cada vez más eficaces.