Cáncer de sangre

Qué es el cáncer de sangre

El cáncer de sangre engloba diversas enfermedades que afectan a la médula ósea y a la producción o función normal de las células sanguíneas. Se suele originar en la médula ósea, que es el tejido esponjoso que se encuentra dentro de algunos huesos, como por ejemplo la cadera o el esternón.

Allí se encuentran las células madre hematopoyéticas, las cuales se dividen y maduran hasta dar lugar a los tres tipos diferentes de células de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

En el cáncer de sangre, el proceso de maduración de estas células hematopoyéticas se interrumpe prematuramente y se acompaña de un crecimiento incontrolado. Dichas células proliferan y ocupan toda la médula ósea dejando sin recursos ni espacio a las células sanguíneas sanas.

En consecuencia, esta sobreproducción de células malignas impide que la sangre realice muchas de sus funciones, entre ellas combatir las infecciones, oxigenar los órganos vitales o prevenir hemorragias graves.

Cada 35 segundos, alguien en alguna parte del mundo recibe la noticia de que ha sido diagnosticado/a con cáncer de sangre.

Principales tipos de cáncer de sangre

Probablemente hayas escuchado hablar de la leucemia, el linfoma o el mieloma. Efectivamente, son las tres principales enfermedades que engloban el término cáncer de sangre. Pero también lo son afecciones como los Síndromes Mielodisplásicos (SMD) o las Neoplasias Mieloproliferativas (NMP), entre otras. De hecho, dependiendo de qué células se vean afectadas, pueden distinguirse hasta 137 enfermedades diferentes.

Leucemia

La leucemia suele originarse en la médula ósea, donde se forman las células sanguíneas, y consiste, generalmente, en la proliferación excesiva de glóbulos blancos, aunque también existen leucemias que afectan a los glóbulos rojos o a las plaquetas. Las células malignas se suelen acumular en la médula impidiendo la producción de las células normales.

Linfoma

Este tipo de cáncer comienza en las células del sistema linfático (linfocitos), responsables de ayudar al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades. Debido a que el tejido linfático se encuentra en todo el cuerpo, esta enfermedad puede surgir en cualquier ganglio u órgano. Los dos tipos generales son el linfoma de Hodgkin y el no Hodgkin (LNH). El linfoma se puede presentar tanto en niños como en adultos.

Mieloma

Es un cáncer que se produce en las células plasmáticas, que son los linfocitos B más diferenciados. Estos producen anticuerpos contra las enfermedades y también combaten las infecciones. Las células de mieloma solo producen un tipo de anticuerpo, impidiendo la producción de otros tipos de anticuerpos; de esta manera, dejan el sistema inmune debilitado y susceptible a las infecciones. El mieloma es más frecuente en la población mayor de 60 años y rara vez se diagnostica en niños.

 

En la mayoría de los casos, las células leucémicas pasan al torrente sanguíneo con bastante rapidez, y de ahí pueden extenderse a otras partes del cuerpo. Las leucemias se dividen en leucemias agudas y leucemias crónicas. La principal diferencia es que las agudas tienen un curso más agresivo que las crónicas y se originan en células más inmaduras. Las leucemias agudas son más frecuentes en los adultos mayores de 55 años, pero también es el cáncer más común en los niños menores de 15. Las leucemias también se clasifican según el tipo de célula sanguínea que se vuelve cancerosa. Por ejemplo, la leucemia linfoblástica es un cáncer de los linfoblastos, que son las células precursoras de los linfocitos, un tipo de glóbulos blancos. Estas son precisamente el tipo más común de célula sanguínea que se vuelve cancerosa en las leucemias infantiles.

El cáncer más común en la edad infantil es la leucemia linfoblástica aguda. Los tratamientos actuales permiten que el 80% de los enfermos se puedan curar.

Tratamiento contra el cáncer de sangre

¡HAY ESPERANZA!
Afortunadamente, existen varios tratamientos para los diferentes tipos de cáncer de sangre.

Tratamiento contra el cáncer de sangre

Algunos pacientes se pueden curar con quimioterapia, que en algunos casos se combina con la radioterapia. En cambio, otras personas solo pueden vencer a su enfermedad mediante un trasplante de progenitores hematopoyéticos o células madre hematopoyéticas. Éstas se encuentran en la médula ósea aunque en menor medida también podemos obtenerlas a partir de sangre de cordón umbilical.

Estos procesos son los que comúnmente llamamos trasplante de médula ósea. Tres de cada cuatro pacientes no encuentran un donante compatible en su entorno familiar, por lo que es muy importante que haya la mayor cantidad posible de donantes potenciales voluntarios de células madre.

Si deseas más información sobre la donación de médula ósea visita esta página:

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